Cumbres borrascosas es una novela de la escritora inglesa Emily Brontë de 1847.
Dicho material ha sido llevado al cine en innumerables ocasiones, unas más fieles que otras al original. La primera fue dirigida por William Wyler y protagonizada por Orson Wells en 1939.
Pero también ha habido otras versiones como son la de Luis Buñuel (1970), la protagonizada por Juliette Binoche y Ralph Fiennes (1992) o la adaptación televisiva de 2009 que contaba con Tom Hardy.
En este 2026 nos llega la protagonizada por Jacob Elordi y Margot Robbie y dirigida por Emerald Fennell, cuya cinta anterior, Una joven prometedora (2020), acaparó todos los focos y se llevó numerosos premios.

Más allá del nivel de fidelidad respecto a la obra literaria, en este artículo me centraré en valorar únicamente el largometraje.
La película narra la historia de Cathy, hija de una familia adinerada cuyo padre rescata de la calle a un niño al que ella pondrá el nombre de Heathcliff, y que de aquel momento en adelante será su “mascota”.
Ambos crecerán teniendo una relación peculiar, no solo por su diferencia de clase y educación, sino por el trato que Heathcliff recibe por parte del padre de Cathy, que lo usa de “punching Ball” cuando se emborracha y vuelca su violencia en el pequeño.
Poco a poco se gestará entre Cathy y Heathcliff una dinámica de protección y sumisión, además de un amor incondicional y obsesivo que no consumarán. Cuando la familia de Cathy cae en la ruina, la joven se casa por conveniencia con el nuevo rico Edgar, interrumpiendo una historia de amor que causará el mayor de los tormentos.
Tenemos pues a dos personajes en continua tensión sexual y amorosa. Y, si bien aquélla la consuman, esta se convierte en un amor prohibido debido a su diferencia de clase y una serie de decisiones desafortunadas.
No creo a estas alturas estar haciendo spoilers pues aun con sus diferencias respecto al material adaptado, la base se mantiene.
En lo que respecta a la dirección, visualmente está narrada por momentos como una película de terror de la Hammer, con una fotografía y un diseño de producción fascinantes.
La estética es gótica y recargada, y la directora hace hincapié en los colores para transmitirnos cómo se sienten ambos personajes ante su amor imposible.

Por lo que respecta a la labor actoral, tenemos por un lado a Margot Robbie, una actriz consagrada que dió el pelotazo con Barbie y que produce la cinta. Su papel de Cathy es una mezcla de vulnerabilidad, capricho, tristeza y pura pasión.
Por otro lado tenemos a Jacob Elordi, actor de ascendencia vasca en alza cuyo papel de Heathcliff diría que es el máximo reclamo o uno de los mayores del film. A sus 28 años presenta un físico inmenso, y no son pocas las ocasiones en las que la cámara se detiene en su torso desnudo para alegría de las y los fans del actor de Euphoria.
En la película Heathcliff es una bestia sexual y un animal herido, que hará lo que sea necesario para conseguir su fin, a cualquier precio.
Menuda historia de amor tóxico que nos traen estas últimas Cumbres Borrascosas. Ríete tú del amor imposible de Romeo y Julieta. Cathy y Heathcliff les adelantan por la derecha en esta historia de amores no consumados, condicionamiento social, penurias económicas y personajes condenados a no ser felices.
Desconozco las otras versiones anteriores basadas en el libro de Brontë, pero a mí está de 2026 me ha gustado. Eso sí, no quisiera yo un amor así en mi vida ¿y vosotros?

