La momia de Lee Cronin

La momia de Lee Cronin

Han pasado ocho años desde que fuese enviado como corresponsal a Él Cairo y su hija desapareciera. Y de repente, una llamada. Charlie y su familia no dan crédito pero su pequeña Katie está de vuelta, solo que no como esperaban…

Lee Cronin nos trae nueva película y es algo para celebrar. Quien firmase la interesante Bosque Maldito y la salvaje Posesión infernal. El despertar, ha vuelto con una reimaginación de La momia.

Producen Blumhouse y Atomic monster, que ya estuvieron tras la excelente El hombre invisible (2020) y Hombre lobo (2025), siendo esta un poco irregular.

Pero continúan con su intención de traer a nuestros días los monstruos clásicos de la Universal y ahora le toca el turno a este mito de Egipto.

Para ello, lo dejan en manos de Lee Cronin quien se permite el lujo de poner su nombre al título de la película, como hiciera en cada nuevo film John Carpenter. Cierto es que escribe y dirige, pero no sé si lo hace por emular al director de La cosa o para diferenciar a esta momia de la versión aventurera de Universal, cuya cuarta entrega tendremos pronto con el regreso de Brendan Fraser y Rachel Weisz.

 

Y es que no se podría alejar más del tono amable, alegre y para toda la familia de la saga del héroe Rick O’Connell.

Esta momia ha venido para agitar las butacas, revolver los estómagos y arrasar en taquilla con acento español. Pues en el reparto tenemos a Laia Costa -que está excelente como madre sufridora- y según los créditos, se ha rodado en parte en Almería. Así que no nos extrañemos de que tanto El Cairo como Alburquerque sean en verdad dos sets construidos en el desierto de Tabernas.

Lo que tenemos es puro body horror que se deleita en todo tipo de fluidos corporales. Así que quien guste del terror psicológico y lo sugerido, aquí no es.

Si que tiene un arranque que dota de misterio y desconcierto en torno a la figura de Katie, y de cuál es el motivo por el que ha estado ocho años momificada y encerrada en un sarcófago. Pero una vez que las piezas están sobre el tablero y el director nos ha colado su «remake no confeso» de El exorcista, empieza la fiesta de los higadillos.

Si el largometraje de William Friedkin y la saga Evil Dead tuvieran un hijo, el resultado sería La momia de Lee Cronin.

Tal vez alarga un poco el drama familiar y haya en su relato varios lugares comunes como la parte de la investigación, el buscar al experto en lenguas antiguas para que descifre el enigma, etc.

 

 

Pero es que cuando entra en su tercer acto, la cosa no se puede volver más loca. Se abandona toda sutileza y parece que se tire el guión por la ventana-sin llegar a ello, no temáis- abrazando un cóctel de demonios, brujería, posesiones, y sangre, mucha sangre. Llegando donde otras peliculas no se atreven.

Quiere entregarnos el mayor festival de horror truculento que podamos ver en pantalla grande y ya nada más importa. He visto puntuaciones en Rotten Tomatoes bastante bajas. Y sospecho que es justo por esto.

Por más que la película venga de un gran estudio como Warner, y tenga un estreno masivo, Lee está diciendo a los amantes del cine de terror “soy uno de los vuestros, bienvenidos a mi fiesta” y los que no somos de “morro fino” nos ponemos el babero y lo disfrutamos.

De verdad que llegado a un punto, no daba crédito a lo que estaba viendo en pantalla. Estaba entre incrédulo y gozoso de las imágenes que pasaban delante de mí, pues cuanto más avanzaba el metraje, más al límite va, llegando a unos niveles de delirio que me recordaron al acto final de Braindead de Peter Jackson.

Y si, es cierto que el explicar lo ocurrido mediante una grabación es un recurso muy manido, como también lo es la forma de poner fin al mal que acecha a la familia, pero es que se lo pasa uno tan bien, que se lo perdonamos.

El reparto además de la mencionada Laia Costa está muy bien, con Jack Reynor como el padre cuyo sentimiento de culpa va comiéndole por dentro y cuyos actos están condicionados por ese dolor, al que hemos visto en producciones como la deliciosa Sing Street, la mastodóntica Transformers: La era de la extinción o ese folk horror que divide al aficionado al terror que es Midsommar.

 

 

Pero quisiera destacar al «monstruo de la función» que es Natalie Grace. Empezando por su rostro que está escondido bajo varias capas de maquillaje, pero cuyas proporciones dotan de un aire inquietante a su personaje, un poco como pasaba con Milly Shapiro en Hereditary. Además de esas facciones un poco «asimétricas», sabe dar los matices justos para que con un leve gesto, estemos intranquilos y no sepamos cual va a ser su siguiente movimiento, temiéndonos lo peor.

Fx de primer orden con efectos prácticos y digitales conviviendo y dándose la mano, como debe ser y B.s.o. de Stephen McKeon, quien ya pusiera música a los dos trabajos anteriores de Cronin y que nos regala un score que seguro es una delicia escucharlo por separado. Me resultó muy sugestiva y atmosférica.

Tenemos pues un nuevo nombre a añadir a los Ari Aster, Jordan Peele o Rogert Eggers de turno. Un talento joven y prometedor que con 3 títulos en su haber, parece que nos va a dar muchas alegrías a los amantes de las emociones fuertes. Con gusto por la puesta en escena, los encuadres imposibles y sin miedo a regalarnos lo más grotesco e incomodo que podamos ver en un cine. Así que memorizaros este nombre. Lee Cronin ha vuelto para quedarse y La momia va a ser uno de los títulos de terror de este 2026. No os la podéis perder.

 

 

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