Sean Baker presenta `La chica zurda’, una mirada que desafía al mundo, rodada con iPhones

Sean Baker presenta `La chica zurda’, una mirada que desafía al mundo, rodada con iPhones

Sean Baker llegó a mi vida en una etapa algo incierta; en esa ambigua transición donde hay que mirar hacia los escalones de la vida adulta y, de una vez por todas, dejar ir a esa niña que todo lo ve con colores, con ilusión, con una sonrisa y una mirada divertida presente en casi cualquier circunstancia. Fue con The Florida Project (2017), sexta película del director americano, donde completamente acepté esta idea como un hecho. Algo en mi se rompió. Algo que está tan dolorosamente bien enmarcado en una historia sobre una madre y su hija. Una madre joven y su hija de seis años que viven en un motel barato justo a las afueras de Disney World, en Florida. La madre, dentro de su precariedad, inmadurez e irresponsabilidad, busca la supervivencia de ambas, de cualquier manera. La hija, dentro de su mirada, inocencia e ilusión, busca la forma de entrar en Disney World, de cualquier manera; porque así se dice y así ella lo ve: es el lugar más feliz de la Tierra. Sin duda, cualquier niño lo sabe.

Llegar hasta The Florida Project fue todo un recorrido para Sean Baker, así como un salto hacia dos lugares que definen cualquier carrera artística: consolidación y reconocimiento. Sus inicios estuvieron marcados por películas como Four Letter Words (2000) y Take Out (2004). Fue con esta última donde Baker inició su relación creativa con Shih-Ching Tsou, cuya carrera detrás de cámaras se expande 25 años, y que con La chica zurda (2025), se estrena como directora.

Left-Handed Girl. Nina Ye as I-Jing in Left-Handed Girl. Cr. LEFT-HANDED GIRL FILM PRODUCTION CO, LTD © 2025.

Su trayectoria con Baker, en un cine que busca observar y acompañar representado a comunidades marginadas en un mundo cruel, donde los sistemas fallan y el humor es atravesado por la tristeza, se cimienta en la historia cotidiana de una familia que vuelve a Taipéi para abrir un puesto de fideos en un mercado nocturno. Shu-Fen es una madre soltera con dos hijas, una adolescente y una niña de seis años. En un seguimiento de perspectivas con una mirada que observa sin juzgar, nos encontramos con personajes enfrentando diferentes desafíos personales: la responsabilidad de sostener la familia, la rebeldía en busca de liberación, y la inocencia atacada por el realismo de la adultez.

Shih-Ching Tsou recoge todo lo aprendido con Baker, encontrando su propio toque personal en su experiencia de vida —crecer en Taiwán, cargar con expectativas culturales y observar dinámicas familiares complejas— y dotando a su ópera prima de una mirada íntima, muy personal y que recoge todos los aspectos generacionales de una familia fragmentada. Entre el sufrimiento cotidiano y las tensiones éticas de personajes que no siempre intentan “hacerlo lo mejor posible”, Tsou, muy acertadamente, encuadra el protagonismo en I-Jing, la niña de seis años en medio de cada catástrofe, argumento y presión por la supervivencia de la familia. El gesto de inclinarse para ver como lo hace ella es una decisión tanto preciosa como dolorosa por parte de la directora, porque para ella es muy importante observar fragmentos de esta historia a ojos de una niña que solo busca divertirse, experimentar, o ver a su madre sonreír… como cualquier niño que aún carga con la inocencia incomprendida de una vida que irá perdiendo color.

Left-Handed Girl. Nina Ye as I-Jing in Left-Handed Girl. Cr. LEFT-HANDED GIRL FILM PRODUCTION CO, LTD © 2025.
Left-Handed Girl. Nina Ye as I-Jing in Left-Handed Girl. Cr. LEFT-HANDED GIRL FILM PRODUCTION CO, LTD © 2025.

Y no es esta la conclusión que plantea Tsou; ni la que expone Baker en su filmografía. No se trata de una única respuesta en cómo ven el mundo sus protagonistas, ni la vida misma. Tampoco es un juicio moral, donde sacudimos la cabeza según las decisiones que toman los personajes. Es un ejercicio de empatía, y es lo que Sean Baker quiere mostrar, que “todos somos humanos”; sufrimos, tomamos decisiones, lo intentamos, nos equivocamos, y hacemos daño. Mientras, ese niño empieza a perderse. Es en estos momentos, donde la imaginación consigue atravesar lo insoportable y devolverle algo de luz. Tsou roba esa sonrisa al espectador, poniéndonos al nivel de I-Jing, y defendiendo su mirada por encima de todo, una mirada curiosa y lúdica sobre un mundo adulto complejo.

Tsou y Baker (co-escritor, co-productor y montador de la cinta) mezclan humor y tristeza para acercarnos a la vida real en lugar de simplificarla. La chica zurda se grabó con iPhones, comprometida a un ambiente íntimo, que busca la verdad y, sí, la esperanza. Es curiosa, esa sonrisa tan natural que deja la película, muy a pesar de la incertidumbre en la que encontramos a los personajes. Es la sonrisa de un niño, esa que aparece cuando llega a Disney World, cuando ve bailar a su madre, cuando sencillamente ve que todo va ir bien. Es en la frase de Tsou, “la perspectiva de un niño permite honestidad” donde se refleja La chica zurda, donde entendemos, que quizá no hay que subir todos esos escalones, que quizá no tenemos por que dejar ir a esa niña del todo, y que, de vez en cuando, podemos mirar como lo hace ella, como lo hacen Baker y Tsou, con un poquito más de esperanza.

La chica zurda llega a cines de la mano de Filmin y Avalon a partir del 30 de enero. Se estrenó en la Semana de la Crítica de Cannes 2025, además de ser seleccionada como candidata de Taiwán al Oscar a Mejor Película Internacional.

Anabel Estrella

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